14 marzo, 2019 Mary V

Descubriendo Palma

Palma es una ciudad de contrastes.

Tradición, historia y modernidad conviven pacíficamente tras sus murallas de defensa, o los restos que perviven, levantadas por primera vez por los romanos en el año 123 a.C.

La gastronomía, la cultura, la arquitectura, el comercio y la vida social son protagonistas indiscutibles de los puntos más emblemáticos de una ciudad que avanza y se reinterpreta a través de los años.

Uno de sus principales atractivos es la Catedral, espectacular templo religioso de estilo gótico levantino declarado Monumento Histórico- Artístico en 1931. El edificio presume de contar con el mayor rosetón del mundogótico europeo. Junto a la Seu, el Palacio Real de la Almudaina, alcázar de origen romano, modificado a lo largo de los siglos. Sede de los reyes de Mallorca Jaime II, Sancho I y Jaime III. Y a los pies de ambos, el Parque del Mar, una superficie de cerca de nueve hectáreas pensada para el ocio y la relajación de sus paseantes.

Se puede respirar la historia de los habitantes más emblemáticos de Palma a través de la ‘Ruta de patios’: Can Oms, Can Zavellà, Can Oleza… casas señoriales mallorquinas con su particulares patios de estilo gótico, barroco, neoclásico o modernista en pleno corazón de la ciudad.

Y muy cerca, la Plaza Mayor, otro monumento arquitectónico de planta rectangular y perímetro porticado que ocupa el espacio de lo que antaño fue el convento de San Felipe Neri y que en el siglo XIX fue sede de la Inquisición.

Una parada para reponer fuerzas. Si apetece un tentempié, no hay duda, Can Joan de s’Aigo es una de las mejores opciones y con más solera. Famoso por sus chocolates, ensaimadas, cuartos y helados artesanales, este histórico local del centro de Palma fue fundado en el año 1700. O el Bar Bosch, un clásico, del que sin duda hay que probar sus famosas ‘langostas’, bocadillos elaborados a partir del tradicional panecillo mallorquín ‘llonguet’.

Si seguimos por el centro encontramos el Passeig del Born, una de las principales vías comerciales de alto standing a día de hoy: Louis Vuitton, Loewe, Carolina Herrera o Hugo Boss son algunas de las firmas que han decidido asentarse en este paseo construido en el antiguo cauce del Torrente de la Riera.

La visita al histórico centro de Palma se puede completar con una ruta cultural por los principales centros de arte de Palma: Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani, Fundación Juan March, o el CaixaForum Palma ubicado en el edificio modernista del Gran Hotel, son algunas opciones.

Si lo que se busca es ambiente de ciudad, bares y vida social, dos barrios de obligada visita: Santa Catalina, con mercado tradicional y casas bajas y El Portixol/Molinar, junto al mar, con zonas de baño y puerto de pescadores incluido.

Para disfrutar de unas maravillosas vistas aéreas de Palma y conocer un poco más sobre su historia, arte y arquitectura, es obligada la visita al Castillo de Bellver, fortificación de estilo gótico única en Europa por su planta circular.

Palma

Una ciudad de contrastes

La tradición, la historia y la modernidad coexisten pacíficamente detrás de lo que queda de sus muros defensivos, construidos por los romanos en el año 123 a. C. La gastronomía, la cultura, la arquitectura, el comercio y la vida social, son las fortalezas indiscutibles y los puntos más emblemáticos de una ciudad que se mueve con los tiempos y se reinventa a través de los años.

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